Mi fuero
interno se resisto a creer que el asunto de Cataluña vaya a tener consecuencias
ulteriores de las cuales todo el mundo se vaya a arrepentir. Esta tensión inacabada
ha ido demasiado acelerada, propiciada por los republicanos catalanes que a fin
y a la postre son los beneficiarios de este impresionante disparate que se ha
montado en territorio español.
Tras los
días siguientes a la celebración del Día de Cataluña, Convergencia y Unión,
CiU, ha caído de la higuera y se ha dado cuenta de que todos los higos se los
están comiendo los susodichos republicanos. O sea, que los están fagocitando
como hongos carnívoros, de ahí las reuniones (una o varias) secretas entre
Rajoy Mas. A la velocidad con que va todo este entramado, cuando lleguen las
próximas elecciones en Cataluña, Izquierda Republicana, ERC, podría obtener por
mayoría absoluta el poder en la Generalidad. Y qué consecuencias supondría dicha
situación, pues que no pasarían muchos meses en los que los republicanos, sin encomendarse
ni a Dios ni al diablo (más bien creo que al diablo) , proclamarían
unilateralmente la independencia de la república catalana. Así, ¡por las
bravas! , dejando encajonados a muchos cientos de miles o millones de catalanes
que no quieren independizarse. ¿Cuál sería la respuesta del Estado ante ese
hipotético hecho?...Después, ...un futuro impredecible para todos.
Al mismo
tiempo podemos preguntarnos cómo hemos llegado a esta situación. Aunque hay
varios factores, el más importante ha sido la dejadez y la desidia de todos,
digo TODOS, los gobiernos españoles anteriores a que se aplicaran algunas de
las leyes que se contemplan en la Carta
Magna o aquellas que han sido aprobadas por el Tribunal
Supremo o en el Constitucional y que se refieren a las obligaciones de las
autonomías con el gobierno central. Algunas de esta leyes o bien no se han
aplicado o se ha hecho de manera laxa, sin profundidad, sin calado, sin
sustancia, lo que ha inducido que poco a poco y con el transcurso de los años,
se haya ido haciendo cada vez menos país, mientras que alguna que otra
comunidad ha ido acrecentando su poder político dentro del contexto nacional
actuando como países cuasi-independientes, aplicando otras leyes a su libre
albedrío y conveniencia.
Y yo me
pregunto, ¿esta situación puede revertirse?. Y me contesto a mí mismo, ¡me
gustaría que sí! . Pero, ¿aceptarían los republicanos y otras hierbas volver al
punto de partida?. Lo dudo. Se han
hecho fuertes y creen que el Estado está en una debilidad extrema ¿?.
Ellos quieren lograr el sintagma del ‘derecho a decidir’ sobre todas las cosas.
Pero si lo consiguen, cualquier comunidad podría reclamarlo para si misma en el
futuro. ¿Y con qué argumentos podríamos
decirles que no, si previamente Cataluña lo ha conseguido? ¿Qué quedaría? El caos y la
incertidumbre para todos.
Leyendo la Historia (no la que cuentan
los catalanes en las escuelas y universidades), podemos darnos cuenta de que
somos un pueblo valiente, con fuerza inusitada, con ganas de superación; pero
por contra, somos asesinos de nosotros mismos y somos capaces, al mismo tiempo, de infligirnos las
máximas crueldades inimaginables, como la misma Historia ha demostrado.
Me
gustaría que esta pequeña reflexión de lo que nos ha tocado vivir fuese
totalmente errónea. Me alegraría ‘in extremis’. La solución……..mañana.
Posdata.-
Revisando periódicos, La Razón
publica en la contraportada de ayer sábado, un artículo de Alfonso Ussía que
bajo el título ‘El árbol podrido’, nos da una visión magistral de todo lo que
está ocurriendo.