lunes, 16 de septiembre de 2013

Esto de Cataluña

Mi fuero interno se resisto a creer que el asunto de Cataluña vaya a tener consecuencias ulteriores de las cuales todo el mundo se vaya a arrepentir. Esta tensión inacabada ha ido demasiado acelerada, propiciada por los republicanos catalanes que a fin y a la postre son los beneficiarios de este impresionante disparate que se ha montado en territorio español. 

Tras los días siguientes a la celebración del Día de Cataluña, Convergencia y Unión, CiU, ha caído de la higuera y se ha dado cuenta de que todos los higos se los están comiendo los susodichos republicanos. O sea, que los están fagocitando como hongos carnívoros, de ahí las reuniones (una o varias) secretas entre Rajoy Mas. A la velocidad con que va todo este entramado, cuando lleguen las próximas elecciones en Cataluña, Izquierda Republicana, ERC, podría obtener por mayoría absoluta el poder en la Generalidad. Y qué consecuencias supondría dicha situación, pues que no pasarían muchos meses en los que los republicanos, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo (más bien creo que al diablo) , proclamarían unilateralmente la independencia de la república catalana. Así, ¡por las bravas! , dejando encajonados a muchos cientos de miles o millones de catalanes que no quieren independizarse. ¿Cuál sería la respuesta del Estado ante ese hipotético hecho?...Después, ...un futuro impredecible para todos.
Al mismo tiempo podemos preguntarnos cómo hemos llegado a esta situación. Aunque hay varios factores, el más importante ha sido la dejadez y la desidia de todos, digo TODOS, los gobiernos españoles anteriores a que se aplicaran algunas de las leyes que se contemplan en la Carta Magna o aquellas que han sido aprobadas por el Tribunal Supremo o en el Constitucional y que se refieren a las obligaciones de las autonomías con el gobierno central. Algunas de esta leyes o bien no se han aplicado o se ha hecho de manera laxa, sin profundidad, sin calado, sin sustancia, lo que ha inducido que poco a poco y con el transcurso de los años, se haya ido haciendo cada vez menos país, mientras que alguna que otra comunidad ha ido acrecentando su poder político dentro del contexto nacional actuando como países cuasi-independientes, aplicando otras leyes a su libre albedrío y conveniencia.
Y yo me pregunto, ¿esta situación puede revertirse?. Y me contesto a mí mismo, ¡me gustaría que sí! . Pero, ¿aceptarían los republicanos y otras hierbas volver al punto de partida?. Lo dudo. Se han  hecho fuertes y creen que el Estado está en una debilidad extrema ¿?. Ellos quieren lograr el sintagma del ‘derecho a decidir’ sobre todas las cosas. Pero si lo consiguen, cualquier comunidad podría reclamarlo para si misma en el futuro. ¿Y con  qué argumentos podríamos decirles que no, si previamente Cataluña lo  ha conseguido?  ¿Qué quedaría? El caos y la incertidumbre para todos.  
Leyendo la Historia (no la que cuentan los catalanes en las escuelas y universidades), podemos darnos cuenta de que somos un pueblo valiente, con fuerza inusitada, con ganas de superación; pero por contra, somos asesinos de nosotros mismos y somos  capaces, al mismo tiempo, de infligirnos las máximas crueldades inimaginables, como la misma Historia ha demostrado.
Me gustaría que esta pequeña reflexión de lo que nos ha tocado vivir fuese totalmente errónea. Me alegraría ‘in extremis’. La solución……..mañana.

Posdata.- Revisando periódicos, La Razón publica en la contraportada de ayer sábado, un artículo de Alfonso Ussía que bajo el título ‘El árbol podrido’, nos da una visión magistral de todo lo que está ocurriendo.